ESTREMECEDORA
En las "cárceles del pueblo" las FARC mantienen a docenas de rehenes, los cuales viven el día a día con cadenas atadas a los cuellos; así lo dijo Consuelo González, que durante el cautiverio se enteró de la muerte de su esposo y el nacimiento de su nieta.
Los detalles de la dramática y precaria vida de los rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron expuestos por González en una entrevista telefónica desde Caracas a la colombiana radio Caracol, cuyos fragmentos son presentados a continuación:
"Tuve la fortuna de compartir con personas como los militares y policías que llevaban muchos más años de retención, ellos por su misma formación tienen un manejo muy realista de la vida. Ellos me enseñaron que lo más importante es emprender el día a día, que a veces no es fácil, porque siempre lo asaltan a uno los temas del futuro...
"Vivíamos en cárceles que las FARC tiene y que llama 'cárceles del pueblo', donde no es posible ni pensar en salir de un espacio. Estamos tras de alambres y uno empieza a inventarse mecanismos de subsistencia...
"Hacía gimnasia diaria, caminaba, para conservar un estado físico por lo menos normal, pensando (primero) en el tema de salud y segundo en el tema de resistencia, para cuando se presentaran las marchas a las que éramos sometidos con frecuencia de meses o de horas largas, o de días y semanas...
Dijo que la comida era casi siempre la misma: arroz con guisantes, frijoles o lentejas. "Cuando (hay) posibilidades de caza de animales salvajes se tiene la posibilidad de comer carne". Dormían en hamacas o en plásticos sobre el piso.
Terra/AP
